Quisiera daros la bienvenida a mi espacio en el que podrás encontrar toda la información sobre mis publicaciones de autoayuda basada en la experiencia personal. Muchos podrían preguntarme ¿y quién eres tú? Ya respondo. No soy nadie. Simplemente una joven malagueña que la vida retó desde la infancia, que la salud le ha jugado muy malas pasadas y que pese a todo sigo luchando por vivir.


lunes, 15 de junio de 2009

Mi mejor recompensa


Durante este año en el que he estado en paro, me he dedicado a dar clases particulares a niños con problemas en los estudios.
Si me conocéis, y para quien no yo lo digo, para mí el dinero no es importante si no fuese porque los bancos me persiguen por deudas que me cargué en Melilla para personas que en su momento lo necesitaban y tomé la decisión de ayudarlas. Quizá, ahora, viendo la dificultad que me supone generar dinero, por los tiempos que corren, a veces me cuestiono si hice bien o mal, pero lo hice y tengo que acatar con lo que en su momento consideré que estaba haciendo un bien. Y es que a mí, personalmente, el dinero no me hace falta para nada. Lo quiero para el día a día, para educar a mi hijo y ahora, como ya he dicho, para pagar todas las trampas en las que me metí por los demás.
Por eso es que tengo la necesidad de cobrar en mis clases particulares, sino, bien sabe Dios que lo haría altruistamente. Porque no hay mejor recompensa que ver la evolución de un niño que en el colegio daban por perdido.
He tenido un niño durante cinco meses que tenía muchas posibilidades de repetir curso. Su madre vino a hablar conmigo para pedirme que le diera clases a su hijo, pero me confesó que su marido estaba en paro y ella era la que mantenía a la familia limpiando escaleras en los bloques. Entonces, haciendo sus cuentas, me dijo que el niño sólo podía venir un día a la semana.
Con un día a la semana, el niño no iba a evolucionar nada. Así que le dije a la madre que el niño tenía que venir todos los días, de lunes a viernes dos horas para poder sacar el curso adelante. La madre se me echó a llorar y me dijo que ella eso no me lo podía pagar. Entonces yo le dije ¿Quién ha hablado de dinero? Su hijo vendrá a casa a estudiar y usted no me pagará.
La madre, una señora de los pies a la cabeza, me dijo que eso ella no lo podía permitir, así que me daría todos los meses el dinero que me pudiese dar. Su media ha sido de 20 euros el mes, cuando debía pagarme unos 200 euros.
Pero me daba igual. José, que es como se llama mi niño, era mi obra de caridad para este año. Y así ha sido.
Contado todo esto, mi gran sorpresa ha sido esta tarde. José ha dejado de venir a clases, lo hará en septiembre, porque ha terminado su curso con todas aprobadas. Incluido tres sobresaliente.
Así que su madre, emocionada por su hijo y los resultados, se ha presentado con el niño y un gran ramo de rosas para agradecerme todo lo que he hecho con mi niño.
A mi se me han saltado las lágrimas, porque sinceramente sé que no podían pagar ese detallazo que han tenido conmigo, pero sin duda alguna es el mejor regalo que me han hecho en mi vida, entre otras cosas porque no me lo esperaba.
Esta es la mejor recompensa que una puede tener en la vida. No el ramo de rosas que muestro en la foto, sino el agradecimiento sincero y profundo de una familia, en la que el niño sueña ser médico para sacar a su familia de la pobreza (palabras textuales de mi niño).
Mientras me queden fuerzas y la vida me lo permita, yo ayudaré siempre a José a que cumpla su deseo e ilusión de ver a su familia salir adelante. Será mi aportación a esta vida.

No hay comentarios: