Quisiera daros la bienvenida a mi espacio en el que podrás encontrar toda la información sobre mis publicaciones de autoayuda basada en la experiencia personal. Muchos podrían preguntarme ¿y quién eres tú? Ya respondo. No soy nadie. Simplemente una joven malagueña que la vida retó desde la infancia, que la salud le ha jugado muy malas pasadas y que pese a todo sigo luchando por vivir.


martes, 6 de noviembre de 2007

Voces Inocentes

El pasado puente, en un rato de liberación personal decidí ver una película que me habían prestado “Voces Inocentes”.
Una historia escalofriante de Oscar Torres, un niño de 11 años.
La película narra como Oscar (Chava en la película), nacido en Cuscatancingo un pueblo del El Salvador, se ve obligado a ejercer de hombre de la familia tras el abandono de su padre por miedo a morir en la guerra Civil de la década de los 80. Un film terrorífico que basa sus imágenes en continuas batallas con el deseo de un niño de querer jugar y vivir y no tener la obligación de ser mayor por las consecuencias que le rodean.
La historia de un pueblo sudamericano gobernado por una dictadura militar y en la que Oscar, en tan sólo unos meses vio como su padre les abandonaba y le dejaba al frente de una familia de 3 hermanos. Obligado a trabajar dejándose aprovechar por los mayores. Vio como mataban a la chica de sus sueños con la que ya había compartido “un beso”. Vio como su mejor amigo de 12 años se convertía en un militar más que mataba a las almas inocentes que se negaban a formar parte de los ejércitos militares que buscaban el terror y la muerte como excusa para gobernar un territorio.
La historia de un niño que yo me negaba a creer que era real. Que mi corazón me pedía que fuese una historia inventada por un director de cine y no la cruel verdad de un menor que representa el dolor de millones de almas inocentes que sufren fueras de nuestras fronteras.
Quienes me conocen, saben que no paso por un buen momento. Llevo meses arrastrando una pena interior que me está matando. No viene a cuento explicar las razones ahora, porque sinceramente sería risorio para quienes lo leyesen y comparasen con la historia real de Oscar Torres. Porque esa historia sí es real.
Es bueno a veces compartir esas imágenes de dolor para saber marcarnos el grado de sufrimiento. Seguramente si tuviese un encuentro con ese niño, que por cierto me libera saber que ya es un hombre de unos 30 años, que rescató a toda su familia y vive tranquilamente en Estados Unidos… me pediría explicaciones de mi tristeza. Seguramente me recordaría lo afortunada que me debería sentir por tener un hogar, un niño al que criar, una familia a la que amar. La paz de poder caminar por las calles sin miedo a que nadie me arrebate mi libertad. La paz de trabajar y tener un sueldo digno que me permita hacer vida. Lo afortunada que me debo de sentir porque tengo agua, luz, gas… cuando la realidad es que miles y miles de seres humanos no tienen ese tipo de privilegios. Quizá estaría justificada mi tristeza si tuviese un problema de salud pero cuando uno lo tiene todo… devalúa el grado de sufrimiento y sufre simplemente por ver a su equipo perder. ¡Qué pensarían esos niños que tienen que esconderse tras los árboles para evitar ser fusilados como tuvo que hacer Oscar! Seguramente pensarían que mi historia es una película inventada por un director de cine donde todo es maravilloso y que su vida es la que es real.
Lamento profundamente el dolor de todos los seres humanos que sufren las guerras, la pobreza y la miseria. Lamento profundamente el dolor de todos los humanos que sufren el dolor del maltrato y el abuso. Lamento que haya miles de niños inocentes que no tengan derecho a una sonrisa… simplemente porque no tienen una razón real por la que sonreír. Lamento profundamente ser un mal ejemplo para ellos porque no soy capaz de disfrutar y valorar lo afortunada que soy en la vida…

Sé que no me van a leer. Sé que no van a saber de mi… pero sólo les puedo prometer que mientras tenga aliento para vivir voy a luchar por hacer sonreír a todos los niños de mi alrededor porque si hacemos una cadena de sonrisas quizá consigamos entre todos hacer que lleguen a los rincones más sufridos del el mundo como lo fue Cuscatacingon y otros cientos de pueblos donde habitan millones de niños.


Web oficial: www.vocesinocentes.com

1 comentario:

★Carlos Becerra★ dijo...

Nena, como te auto-proclamas en tu blog, llegue a tu casa casualmente, caminaba la net y repentinamente entre en tu portal, te leía y me encanto aquello de "Creyente de la ambición con nobleza y la profesionalidad regida por la humanidad", es maravilloso encontrar quien cree en algo, y que este ligado a la nobleza humana, mas raro, diría extraño.

Me quede con tu "No es más afortunado el que tiene lo mejor de lo mejor sino el que busca lo mejor de aquello que se encuentra en el camino", allí resumes todo, pues la felicidad no es un estado, es un trayecto.

Yo, como tu, no soy de aqui, llegue a esta guapa Melilla luego de itinerar por algo mas de treinta países, soy argentino, conocí Melilla paseando, por ese tiempo vivía en Barcelona, y como encantado por esta mezcla exótica mora-cristiana, me vine a vivir aqui, y bien feliz que estoy.

Bien, "Nena", fue un placer visitarte, y saber de ti, te espero en mi casa:
www.palimpalem.com/1/CarlosHugoBecerra/index.html