Quisiera daros la bienvenida a mi espacio en el que podrás encontrar toda la información sobre mis publicaciones de autoayuda basada en la experiencia personal. Muchos podrían preguntarme ¿y quién eres tú? Ya respondo. No soy nadie. Simplemente una joven malagueña que la vida retó desde la infancia, que la salud le ha jugado muy malas pasadas y que pese a todo sigo luchando por vivir.


viernes, 5 de febrero de 2010

Dolor consumado

Esto de tener familia numerosa tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. No cabe lugar a la duda, de que para mí, prima lo bueno por encima de lo malo, pero también es cierto, que el sufrimiento de los míos se convierte en el mío propio.
Hace sólo unos días fallecía Jaime Alonso, compañero del colegio de mi sobrino Miguel. Sólo tenía 9 años y llevaba uno luchando contra la leucemia que finalmente le venció. Digno de mencionar la actitud familiar, que nunca perdió la Fe en Dios y esperó que ocurriese lo que él quisiera que fuese. Jaime se despidió sólo un día antes de su muerte de todos sus compañeros. Fue hasta el colegio para verlos y estar con ellos un rato. No puedo ni imaginar el dolor que podía sentir su familia conocedora de las pocas horas de vida que le quedaban.
Por otro lado, la madrina de una de mis hermanas. Hoy ha entrado en coma irreversible. Están a la espera de que su corazón se pare. Un cáncer fulminante se la va a llevar. Una mujer alegre, fuerte, divertida, que muchas fiestas hemos pasado juntos. Todos los años había fiesta de compadres en mi casa. Tantas y tantas cenas y comidas donde aprendimos a querer a los “nuestros”. Sólo deseo que no sufra.
Sufrimiento que por otro lado albergan mis sobrinos. Por la parte de su padre, la hermana menor de 45 años acaba de ser intervenida de otro cáncer. Aun no se sabe la magnitud de la gravedad, aunque sí que han tenido que extirparle un riñón y que tendrá que pasar por todo el tratamiento oncológico necesario para poder frenar a la maldita enfermedad del siglo XXI. Enfermedad que mi madre parece que está superando. Sigue en curso su tratamiento, pero todos los parámetros hacen indicar que está controlada y que de momento no pretende volver a atacarla.
Para seguir con los males, una gran desgracia. Un padre de familia, marido de una amiga de mi hermana Inés, se iba de caza con su hermano y han aparecido los dos muertos. Las causas se desconocen. Pero la tragedia de esa mujer, de esos padres y de esos hijos debe ser insufrible.
Reflexionando todos estos casos me paro a pensar en el verdadero dolor que existe en muchas familias. Algunas víctimas de enfermedades, de desgracias, de verdadero dolor que hacen que la vida parezca menos maravillosa de lo que debería ser.
Muchos sabéis mi historia. Mucho dolor interno y externo, malestares generales, fracturas, operaciones, ingresos…por eso sé lo que es sufrir cuando uno está mal de salud. Le he tenido pánico a la muerte, como se la sigo teniendo, y es que deseo vivir mucho tiempo para disfrutar de las cosas que me ofrece la vida. Sin embargo, nunca he sido egoísta y reconozco que me encantaría poder compartir con los míos este tiempo y si ellos no están, entonces ya soy menos feliz.
Debo reconocer que ahora soy feliz en mi trabajo, pero tengo un dolor consumado en mi interior por todas las cosas que me rodean. Sé que la vida sigue, pero no puedo dejar de pensar en todos los que padecen el mal de la enfermedad y la tragedia. Sólo puedo hacer dos cosa por ellos: rezar para que se alivie el dolor y compartirlo con ellos.

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