
¡Qué difícil es alcanzar la felicidad! Es más, pienso que eso no existe salvo cuando nos morimos y quien se lo merece alcanza la felicidad eterna.
Porque en vida, las personas tenemos momentos de felicidad, eso sí es verdad, pero no se alcanza plenamente.
La vida es una cadena ¿quién no conoce a alguien cercano que está sufriendo por uno u otro motivo?
Nosotros somos muchos de familia, y cuantos más, ya se sabe que se tiene más boletos para que te toque la “lotería”.
El año pasado estuve ingresada muy grave durante 17 días, falleció mi abuela y mi madre fue operada de un cáncer. Este podría ser el resumen de uno de los años más duros que hemos vivido hasta hora.
Comenzó un nuevo año, y mi madre sigue luchando con su cáncer, está gracias a Dios bien, pero el tratamiento es muy duro. Sin embargo, un poquito más alejados de nosotros pero que nos roza, tenemos a un tio “lejano” pero que lo queremos más que a algún tío carnal, con un cáncer de estómago. Fue operado el julio y está muy mal. Cada día le pedimos a Dios que nos lo deje un poquito más entre nosotros, principalmente por sus padres, que además de quedarse solos, Pedro era sus pies y sus manos. Lo que están sufriendo…
Por otro lado, mi tío carnal…lleva enfermo muchos años. Ha sido operado hace un mes. La verdad es que es duro de roer, pero se le nota el bajón que ha pegado. Cada semana tenemos que ir al hospital o viene la ambulancia por los tremendos dolores que tiene. Es muy triste convivir con él y verlo sufrir.
Pero quizá, y conociéndolo poco, lo que más lleve sobre mi alma sea el caso de Jaime, un compañero del colegio de mi sobrino Miguel, que con sólo 9 años padece una leucemia y los médicos le han dado muy pocas opciones de vida. Mi sobrino no lo lleva muy bien, quiere ir a verlo porque era uno de sus mejores amigos. Fue varias veces a su casa por su cumpleaños y demás. Pero la madre de Jaime no quiere y Miguelito está triste. ¿pero como debe sentirse esa madre? Suele mandar mensajitos a las madres del colegio y que mi hermana nos reenvía a la familia para que recemos en la que cuenta el estado de su hijo y cómo todos están pidiendo para que Jaime se cure…sería un milagro que eso sucediera. Pero más duro es saber, que esa misma familia tiene un hijo de 4 años, Pablo, ingresado también en el hospital con otra leucemia, sólo que esta parece que se ha pillado a tiempo. ¿puede esa familia ser feliz?
Y yo… ¿puedo ser feliz sabiendo el dolor por el que están pasando mis tíos, mi sobrino la familia del mejor amigo de mi sobrino?
Por eso digo, que se pueden tener momentos de felicidad, y los tengo gracias a Dios. Pero cuando pienso en todo lo que me rodea y pienso en la crisis, tema que tocaré en otra ocasión, pues tengo que dejar forzosamente apartada esa sonrisa que dice Junior que es la más bonita pero que desde hace algún tiempo me la arrebataron con tanto dolor.
Disfrutemos mientras podamos, porque no sabemos lo que nos espera.
Porque en vida, las personas tenemos momentos de felicidad, eso sí es verdad, pero no se alcanza plenamente.
La vida es una cadena ¿quién no conoce a alguien cercano que está sufriendo por uno u otro motivo?
Nosotros somos muchos de familia, y cuantos más, ya se sabe que se tiene más boletos para que te toque la “lotería”.
El año pasado estuve ingresada muy grave durante 17 días, falleció mi abuela y mi madre fue operada de un cáncer. Este podría ser el resumen de uno de los años más duros que hemos vivido hasta hora.
Comenzó un nuevo año, y mi madre sigue luchando con su cáncer, está gracias a Dios bien, pero el tratamiento es muy duro. Sin embargo, un poquito más alejados de nosotros pero que nos roza, tenemos a un tio “lejano” pero que lo queremos más que a algún tío carnal, con un cáncer de estómago. Fue operado el julio y está muy mal. Cada día le pedimos a Dios que nos lo deje un poquito más entre nosotros, principalmente por sus padres, que además de quedarse solos, Pedro era sus pies y sus manos. Lo que están sufriendo…
Por otro lado, mi tío carnal…lleva enfermo muchos años. Ha sido operado hace un mes. La verdad es que es duro de roer, pero se le nota el bajón que ha pegado. Cada semana tenemos que ir al hospital o viene la ambulancia por los tremendos dolores que tiene. Es muy triste convivir con él y verlo sufrir.
Pero quizá, y conociéndolo poco, lo que más lleve sobre mi alma sea el caso de Jaime, un compañero del colegio de mi sobrino Miguel, que con sólo 9 años padece una leucemia y los médicos le han dado muy pocas opciones de vida. Mi sobrino no lo lleva muy bien, quiere ir a verlo porque era uno de sus mejores amigos. Fue varias veces a su casa por su cumpleaños y demás. Pero la madre de Jaime no quiere y Miguelito está triste. ¿pero como debe sentirse esa madre? Suele mandar mensajitos a las madres del colegio y que mi hermana nos reenvía a la familia para que recemos en la que cuenta el estado de su hijo y cómo todos están pidiendo para que Jaime se cure…sería un milagro que eso sucediera. Pero más duro es saber, que esa misma familia tiene un hijo de 4 años, Pablo, ingresado también en el hospital con otra leucemia, sólo que esta parece que se ha pillado a tiempo. ¿puede esa familia ser feliz?
Y yo… ¿puedo ser feliz sabiendo el dolor por el que están pasando mis tíos, mi sobrino la familia del mejor amigo de mi sobrino?
Por eso digo, que se pueden tener momentos de felicidad, y los tengo gracias a Dios. Pero cuando pienso en todo lo que me rodea y pienso en la crisis, tema que tocaré en otra ocasión, pues tengo que dejar forzosamente apartada esa sonrisa que dice Junior que es la más bonita pero que desde hace algún tiempo me la arrebataron con tanto dolor.
Disfrutemos mientras podamos, porque no sabemos lo que nos espera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario