
No hay un solo día que no me acuerde de ella. Hoy hace cinco meses y diez días que no está conmigo. Cuando se me fue, me arrepentí de haberme ido a Melilla a vivir, porque me perdí cuatro años de vida junto a ella, pero por otro lado, em di cuenta, que quizá el destino, quiso que me enfermase para poder disfrutar de ella los últimos seis meses de vida. Los vivi muy de cerca, la cuide, la mimé e incluso la alimenté por sonda en las dos últimas semanas suya de vida.
Quizá ha sido el peor momento de mi vida hasta ahora. Porque la vi sondada y me vi yo en la cama sólo unos meses atrás. Ella acabó como yo había salido.
Sé que está en el más allá y que ella me está cuidando, a pesar de que tenga muchos dolores y mis circustancias no sean las más ídoneas.
La echo mucho de menos, exageradamente. A veces pienso que me gustaría estar junto a ella. Y quizá no vaya muy descaminada... porque me siento mal por dentro y tengo la sensación de que no me queda mucho.
Mi abuela, mi tata, está ahí arriba. Nos cuida a todos y sólo quiero que ella cuide de mis familiares más cercanos, amigos y conocidos. Que esta vida está organizada de tal manera que los humanos sufrimos porque nos hacemos daños entre nosotros...
Te quiero tata, sé que nos veremos pronto. Tu nieta siempre...
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