No sé cuánto le va a durar la alegría y el famoseo a Susan Boyle, la inglesa que se presentó en su país al programa de “Tú tienes talento” y que deslumbro al público con su prodijiosa voz a pesar de su imagen de campechana, feucha e incluso podría decirse de “catetorra”.
En un principio, antes de cantar, el jurado se jactó de ella. Todos se reían de sus sueños, de su imagen, de lo que quería llegar a ser…
Pero de pronto, sonó la música y una voz deslumbrante cautivó a todo el público y el jurado que reconoció públicamente, que nunca nadie había pasado por allí en tres años de programa, con tanto talento como ella.
Susan mostró su felicidad y luego rompió a llorar fuera del público.
Esta prueba, es una más de que no se debe juzgar a la gente por la imagen. Hay que darle una oportunidad en la vida para demostrar su valía y TODOS tenemos derecho a nuestra oportunidad.
Reconozco que ahora, me siento un poco Susan Boyle.Mis puertas están cerrada en los campos que yo sé que tengo talento, pero lo peor es que me las cerré yo sola con mi actitud de bondad, solidaridad y GILIPOLLEZ que he tenido durante cuatro años.
Tenía que haber sido más fuerte. Tenía que haberme echo una coraza y haber luchado por lo que era mio, tenía que haber seguido luchando por mis niños, desamparados ahora por una panda de inútiles que se creen entrenadores de la NBA. Todos tenemos derecho a una oportunidad, bajos, altos, flacos y gordos.
No sé si la vida me va a dejar volver a mostrar mi talento, pues lo tengo escondido por temor a ser “machacada” una vez más… pero si pudiese tener esa oportunidad de mostrarme públicamente cómo soy, estoy segura que además de volver a darlo todo, cambiaría mi forma de ser, porque de mi, como de Susan, no se vuelven a reír. Lo mismo tengo que ir al programa “Tú si que vales…” para mostrarme y demostrar que dentro de mí hay algo que brilla pero que no sale por los prejuicios de los demás.
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