Esta mañana he dado una conferencia en el Colegio Cerrado Calderón, una más de las muchas que estoy dando con el fin de explicar a los jóvenes las consecuencias que tiene jugar con la comida. Hoy les explicaba que mi conferencia tenía doble emotividad, primero porque iba a explicarles mi enfermedad y segundo porque llevaba sobre mis espaldas un cáncer que mi madre está superando pero que a día de hoy la tiene con una depresión, que está con quimio y sin pelos. Llevar dos enfermedades a la par no es fácil, no puedo casi tirar de la mia, pues imaginar tirar de otra tan complicada como es la de mi madre, pero lo tengo que hacer. Cada mañana me levanto con un propósito de salir adelante, hay días que lo cumplo mejor y días que me sale la cosa peor. Les decía a los alumnos que yo no quiero vomitar, sin embargo tengo el cuerpo abituado a ello y las terapias a las que asisto me están intentando ayudar a frenar mis vómitos. el problema es que sino vómito, me voy al otro extremo, no como y no saben que es peor. Así que con mi anemia, mi anorexia nerviosa y el cáncer de mi madre voy por las aulas de los colegios explicando mi experiencia para que los jóvenes no cometan el mismo error que cometí yo, pues dos ingresos en estado de caquesia y uno con un grado muy alto de mortalidad han sido mi historial. No es plato de buen gusto para nadie. Hoy me acuesto habiendo revivido mi historia una vez más. Mañana me levantaré con el propósito de portarme un poquito mejor y de cuidar de la persona que más quiero en este mundo: mi madre.
Quisiera daros la bienvenida a mi espacio en el que podrás encontrar toda la información sobre mis publicaciones de autoayuda basada en la experiencia personal. Muchos podrían preguntarme ¿y quién eres tú? Ya respondo. No soy nadie. Simplemente una joven malagueña que la vida retó desde la infancia, que la salud le ha jugado muy malas pasadas y que pese a todo sigo luchando por vivir.
jueves, 12 de febrero de 2009
Revivir mi enfermedad
Esta mañana he dado una conferencia en el Colegio Cerrado Calderón, una más de las muchas que estoy dando con el fin de explicar a los jóvenes las consecuencias que tiene jugar con la comida. Hoy les explicaba que mi conferencia tenía doble emotividad, primero porque iba a explicarles mi enfermedad y segundo porque llevaba sobre mis espaldas un cáncer que mi madre está superando pero que a día de hoy la tiene con una depresión, que está con quimio y sin pelos. Llevar dos enfermedades a la par no es fácil, no puedo casi tirar de la mia, pues imaginar tirar de otra tan complicada como es la de mi madre, pero lo tengo que hacer. Cada mañana me levanto con un propósito de salir adelante, hay días que lo cumplo mejor y días que me sale la cosa peor. Les decía a los alumnos que yo no quiero vomitar, sin embargo tengo el cuerpo abituado a ello y las terapias a las que asisto me están intentando ayudar a frenar mis vómitos. el problema es que sino vómito, me voy al otro extremo, no como y no saben que es peor. Así que con mi anemia, mi anorexia nerviosa y el cáncer de mi madre voy por las aulas de los colegios explicando mi experiencia para que los jóvenes no cometan el mismo error que cometí yo, pues dos ingresos en estado de caquesia y uno con un grado muy alto de mortalidad han sido mi historial. No es plato de buen gusto para nadie. Hoy me acuesto habiendo revivido mi historia una vez más. Mañana me levantaré con el propósito de portarme un poquito mejor y de cuidar de la persona que más quiero en este mundo: mi madre.
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