Quisiera daros la bienvenida a mi espacio en el que podrás encontrar toda la información sobre mis publicaciones de autoayuda basada en la experiencia personal. Muchos podrían preguntarme ¿y quién eres tú? Ya respondo. No soy nadie. Simplemente una joven malagueña que la vida retó desde la infancia, que la salud le ha jugado muy malas pasadas y que pese a todo sigo luchando por vivir.


martes, 3 de febrero de 2009

La muerte nos acecha....


He tenido la suerte de vivir en un mundo apasionante como es el baloncesto. Pero lo he vivido en primera fila y ahí la adrenalina está al 200%. Pero ahora me encuentro en un camino totalmente diferente, estoy en el camino de la enfermedad, de la salud.
Hace unos días mi equipo ha perdido la Copa Príncipe de paliza. Como aficionada me he sentido jodida, como profesional que ya no lo soy, he recordado el dolor que se siente al perder una oportunidad tan bonita de triunfar ante los ojos de los mejores profesionales del baloncesto, pues hace dos años perdimos en semifinales y recuerdo que me entró hasta 39º de fiebre de la misma tensión…. Pero ahora que vivo en una vida marcada por dos crueles enfermedades, o mejor dicho tres; me paro a pensar ¡pero que estupidez! Si los propios entrenadores y jugadores tuviesen una mínima experiencia como la que he tenido yo, estoy segura que levantarían el ánimo en el mismo momento de la derrota. Es cierto que perder duele, pero debe ser algo ocasional, no pasa nada, siguen ganando dinero, siguen pudiendo jugar, entrenar, luchar por sus sueños…sin embargo mi madre tiene un cáncer que a lo mejor le quita la vida, yo tengo una anorexia que también me puede quitar la vida y para mal de males tengo una depresión que según dicen los médicos es de las peores enfermedades que existen porque son invisibles y tienen un alto índice de mortalidad.
Por eso digo, yo que estoy en los dos bandos… que ya no merece la pena disfrutar del baloncesto a pesar de que es mi pasión. El otro día fui a ver a FJ y en mi interior sentí una sensación que hacía meses no sentía, sin embargo nada más salir del partido, volví a embargarme de esa tristeza que tengo en mi interior y que no me deja disfrutar de los placeres de la vida, ya que para mi no tienen sentido, pues la muerte me rodea muy cerca y pienso más en ella que en otra cosa. Y tengo la suerte de tener un hijo que a veces me hace olvidar, me pide que salgamos a pasear, a correr, al cine y todo lo hago con él porque yo quiero que sea muy feliz… esa felicidad que yo tuve y que a mi me arrebataron. Cuando me habla de sus amigos, me da envidia, pues yo tenía muchos amigos, muchos y todos me querían, pero ahora que estoy en los peores momento han desaparecido y sólo tengo a uno. ¿Qué raro verdad? ¿tendrá sentido todo? ¿tendrá que ver con que no soy esa persona que doy y doy como hacía antes? ¿por qué no me dan ahora que lo necesito yo? ¿hasta donde llega el egoísmo de la gente?
No sabe nadie las lágrimas que llevo echada. Ojalá algún día pueda mirar hacia atrás y decir ¡lo superaste! Y ojalá pueda volver a ver a mi madre con su pelo, con su alegría, con su sonrisa…la misma que ha perdido como yo porque la muerte nos acecha y de eso sólo sabemos quienes por desgracia estamos falta de salud. ¡que viva el baloncesto!

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