No hay mejor manera que el humor para combatir el llanto. Mi madre no para de llorar y nosotros buscamos la forma de sacarle una sonrisa. En casa está con un trubante así que todos nos pusimos un turbante en señal de solidaridad y para sacarle una sonrisa y pasar un rato agradable. Mi madre sonrió, lo conseguimos, era el objetivo por el que mi hermano Raúl, Conchi y yo nos pusiéramos los pañuelos.
Mi madre está pasando uno de los peores momentos de su vida y nosotros debemos estar fuertes para ayudarla a superar este momento en el que ella se ve sola y abatida por la dura enfermedad del cáncer. Yo sólo quiero estar con ella y verla feliz, por eso hago lo que sea necesario... la quiero demasiado y no puedo perderla.
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