
Se fue mi abuela, y si existe el cielo se fue directo a él porque era una Santa. Pero con su marcha se ha ido media alma mía. No estaba preparada para su muerte, no lo tenía asumido. Las dos últimas semanas las había pasado yo a su cargo. Dormía yo junto a ella, como en los viejos tiempos. Apenas podía dormir, cualquier ruido me atemorizaba. Además dormíamos con la luz encencida porque a ella le daba miedo. Últimamente ella ya no hablaba pero escucha y respondía con la mirada. Hacía sólo unos días que le había pedido que me diera un beso y me dio tres o cuatro seguidos, como a mi me gsta que me los den...parecía un milagro. Murió en mis manos, sus pulmones acharcados no aguantaron más y se afixió. Es duro ver a un ser querido dejar de respirar, mi abuela era mi segunda madre, ella nos crió, nunca se separó de nosotros. Y sé que ahora desde donde esté nos va a seguir cuidando. Ella nos amó en vida como nunca nadie nos amó. Por eso tanto dolor. Yo he perdido media alma. el cinco de diciembre a las 16:00 horas perdí media alma que sólo ella sabrá si algún día podré recuperar. Te quiero Tata.
No hay comentarios:
Publicar un comentario