Quisiera daros la bienvenida a mi espacio en el que podrás encontrar toda la información sobre mis publicaciones de autoayuda basada en la experiencia personal. Muchos podrían preguntarme ¿y quién eres tú? Ya respondo. No soy nadie. Simplemente una joven malagueña que la vida retó desde la infancia, que la salud le ha jugado muy malas pasadas y que pese a todo sigo luchando por vivir.


viernes, 19 de diciembre de 2008

Querida Tata:


Querida Tata:
Hace ya 13 días que nos dejaste y aún no soy capaz de asumir tu ausencia. Quiero creer que después de la muerte hay algo bueno y que allí estás tú porque siempre fuiste una santa.
No sabe la gente lo mucho que te añoro, le doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de convivir contigo estos últimos seis meses, pues estando en Melilla apenas pude disfrutar de ti.
Cada vez que miro hacia el lugar donde estabas sentada todas las mañana mi estómago se estremece de no verte. Por las noches lloro porque quisiera volver a tocarte tus manos suaves y besar de nuevo tu cara ¡te añoro tanto!
Tus últimos años de vida fueron empotrada en una silla de rueda, pero jamás te quejaste, siempre con tu sonrisa, con tu saber estar… nos has dado una lección de humildad a todos tus nietos, ten por seguro que nunca te olvidaremos, es imposible olvidar a un ángel bajado del cielo como lo eras tú.
Nunca podré olvidar tus cuentos, esas historias que te inventabas y que tanto nos gustaba a todos. En ellas siempre había un interés de inculcarnos valores como el de respetar, amar, dar a los demás… siempre fuiste tan buena con nosotros.
Añoro el olor de tus comidas, nunca he sabido hacerla como tú, mi maestra en la cocina. Mantengo vivo el olor de tus potajes, no quiero olvidarme de nada que esté relacionado contigo.
Te añoro mucho abuelita, te añoro porque últimamente estabas muy apagada, pero llenabas un gran vacío que se me ha quedado ahora y que no sé como rellenarlo. Tu ejemplo será siempre mi referencia.
Sé que tienes que estar en un lugar privilegiado, lo sé porque nadie se lo merece más que tú, por eso te voy a pedir que cuides de nosotros como lo hacías aquí, pero especialmente cuida de mi mamá. No se merece tanto sufrimiento y ahora va a tener una época dura que afrontar. En cuanto a mi tatita…. Sólo puedo decirte que me quiero curar, pero no sé como hacerlo. Si pudieses también echarme una mano te lo agradecería… pero primero mamá. No te olvides de ella que tú sabes que siempre os quisisteis mutuamente con locura. No la dejes que sufra más.
Un último pedir abuela; Si estás cerca de Dios, dile que no se olvide de nosotros. Le necesitamos.
Te quiero mucho tata, demasiado. Ojalá el tiempo me ayude a cubrir tu ausencia aunque eso creo que será imposible, fuiste mucho para mi. Te quiero

No hay comentarios: